Revista Trauma
Complejos Familiares

Complejos Familiares

Presentación

Nuestro título evoca otro, de Lacan: “Los complejos familiares en la formación del individuo”. La institución familiar y su complejidad constituye el núcleo social donde suele formarse, para su bienestar o malestar, el sujeto civilizado. El psicoanálisis derivó de las condiciones socio-históricas de la familia los “complejos” que forjarán la estructura de la personalidad “normal” o “patológica”, y fue en este sentido que Freud consideró el llamado “complejo de Edipo” como el núcleo a partir del cual se organiza el deseo sexual y su problemática en el ser humano. La noción de complejo se halla, pues, en el centro del psicoanálisis clásico. Éste se vincula de manera fija a un conjunto de reacciones que pueden implicar todas las funciones orgánicas y psíquicas, el pensamiento, el afecto y la conducta. Su acción dinámica se traduce en ciertas organizaciones sintomáticas y en una repetición regresiva en el sujeto de esa fijación, que exigirían para desanudarse y superarse un trabajo analítico de sus causas y del conflicto que traducen, que el sujeto no sabe leer. 

Con el psicoanálisis a partir de Lacan, la problemática fenómeno-histórica-sociológica asociada a la familia, en cuanto constituyente del sujeto, se desplaza en su seno a una problemática lógico-estructural en la que la función del lenguaje desempeñará un papel estructurante fundamental. El sujeto y su constitución surge, entonces, como efecto de la articulación de un individuo de la especie humana con el campo del Otro. Necesariamente alienado a ese campo del Otro y dividido por él, deberá todavía separarse, para que su deseo y su goce no queden atrapados en las diversas estructuras clínicas defensivas que detectamos en la experiencia analítica. 

En los últimos años, asistimos en nuestra civilización occidental a una serie de transformaciones sociales que tienen su reflejo en la estructura familiar y sus funciones, relativas a la generación, la maternidad, la paternidad y la crianza de los hijos. La subversión de los roles del hombre y de la mujer, las secuelas del elevado porcentaje de separaciones, las técnicas de procreación asistida, la adopción de niños de otras razas y culturas, las familias monoparentales u homosexuales, conllevan cambios fundamentales en la organización religiosa, patriarcal, heterosexual y monógama de la familia tradicional. Todas estas transformaciones no resultan indiferentes en la estructuración fundamental del sujeto, en su incidencia en las formas que toma su deseo y en los síntomas de su pathos.

El psicoanálisis, confrontado en la actualidad con los malestares subjetivos asociados a la modernidad, no es una cosmovisión y no pretende ofrecer, ni promover, una solución ideal universal. Las distintas formas de alienación contemporáneas no pueden dejar de estar vinculadas a nuevas formas de se-parere, en las que el sujeto, debe poder  encontrar un lugar para ello.  Es desde el caso por caso, en una singularidad que apela a la escritura en lo social, que el psicoanálisis  analizará las determinaciones inconscientes marcadas por la estructura del deseo, para que el sujeto de las mismas pueda leerlas y operar con ellas de manera menos traumatizante. 

De todo esto y desde diferentes perspectivas, tratan de dar cuenta los artículos y contribuciones que conforman este segundo número de Trauma que presentamos al lector.